Hospitalario y sociosanitario
En un hospital no existe la parada programada cómoda. Las instalaciones sostienen la actividad asistencial las veinticuatro horas y el fallo de una utilidad crítica no es un problema de producción: es un problema de seguridad del paciente. Y la actividad asistencial, como cualquier proceso, se puede organizar, medir y mejorar.

Lo que nos encontramos en este sector
Instalaciones críticas sin margen: quirófanos, UCI, gases medicinales, suministro eléctrico de socorro y climatización de áreas especiales.
Quirófanos y salas cuya ocupación real está muy por debajo de la teórica, con tiempos de preparación y de rotación que nadie mide.
Edificios que han crecido por agregación durante décadas, con documentación incompleta y activos de edad muy dispar.
Una carga reglamentaria elevada: legionela, alta y baja tensión, protección contra incendios, gases medicinales, aparatos a presión.
Convivencia de múltiples contratas con alcances solapados o con vacíos entre ellas.
Presupuestos públicos o tutelados que exigen justificar técnicamente cada inversión.
Datos repartidos entre sistemas que no se hablan, y decisiones que acaban tomándose por experiencia y no por evidencia.
Análisis del proceso asistencial desde la perspectiva de la operación: cuellos de botella, tiempos de rotación y ocupación real de quirófanos y salas.
Organización del servicio técnico y de las unidades de soporte, con roles, prioridades y rutina de gestión diaria.
Estandarización de procedimientos y de los flujos de petición y respuesta entre servicios.
Gestión del almacén de material y de recambio, y su sincronización con la actividad.
Indicadores de servicio pactados con las áreas asistenciales, no impuestos desde ingeniería.
Inventario y análisis de criticidad de instalaciones con criterio asistencial.
Planes de mantenimiento y planes directores para centros sanitarios.
Auditoría de contratos de mantenimiento y del nivel de servicio realmente prestado.
Cumplimiento reglamentario y calendario de inspecciones obligatorias.
Planes de continuidad y de respuesta ante el fallo de utilidades críticas.
Planes de inversión y renovación de instalaciones justificados técnicamente.
Implantación de sistemas MES/GMAO adaptados a la realidad de un servicio técnico hospitalario, con petición desde las áreas asistenciales.
Integración con la gestión de espacios, la programación quirúrgica y el sistema económico.
Monitorización continua de las utilidades críticas y de sus alarmas, con protocolo de actuación asociado.
Cuadro de mando de disponibilidad de instalaciones críticas y de cumplimiento normativo.
Explotación de datos para justificar la inversión ante la dirección o la administración.
